Feliz Navidad y Próspero año nuevo

Dice mi suegra que para no discutir en una mesa lo mejor es no hablar ni de política ni de religión. Estoy de acuerdo, pero sí podemos hablar de nuestra espiritualidad, de nuestra conciencia y de nuestra esencia.

En estos días de fiesta donde celebramos la venida del nuevo año, todos nos unimos para festejar tan gran momento. Unos días para disfrutar de nuestra familia y creo que también de hacer una introspección en nuestras almas. Sentarnos y meditar al menos 15 minutos para conectar con nuestro corazón y ver lo que realmente sentimos. 

Lo primero que nos viene a la mente son aquellos que ya no están, para celebrar a nuestro lado la navidad, la tristeza nos invade y sentimos esa pequeña frustración de no poder volver a verles y sentir su sonrisa, pero ellos siempre estuvieron un tiempo y nos enseñaron que en estas fiestas también les gustaba bailar y brindar por que el año nuevo nos trajese lo mejor a cada uno y ahí siguen desde la distancia, desde ese mundo misterioso, desde nuestro recuerdo sonriendo y esa es la sensación que debemos sentir, cerrar los ojos y recordar su sonrisa y su amor que siempre nos acompañará. Rendirles un homenaje y darles las gracias por lo que nos enseñaron.

Después de este momento remember entra en juego nuestro ego, nuestro deseo de que todo vaya mejor, más dinero, más amor, más de todo… y ahora podemos pensar en la cantidad de las cosas que tenemos, una casa, calor, alimento, amor, amigos, dinero, ropa, coche,… y ponerlas en valor, agradecer desde el corazón todo lo bien que nos va. Y aunque podamos tener más, son muchos los que tienen menos y aun así son felices pues la felicidad no está en tener, está en SER.

Ser una persona con valores, con principios, honesta, clara, bondadosa y compasiva es lo más grande para compartir estos días. Aunque si puedo tapar algunos agujeros tampoco nos vendrá mal…

Ahora aparecen esas personas que no quiero ni ver, esa parte de la familia o amigos que no hemos visto en todo el año y que maldita sea, tampoco quiero ver ahora. 

Tal vez sea el momento de hacer un esfuerzo por que toda mi honestidad y compasión sean reales y haga un paréntesis estos días y que ojala se extienda en el tiempo, para abrazar a los inabrazables pero; desde el corazón, desde lo más profundo y entender que no todo el mundo tiene que ser como yo quiero que sea. Cada uno tiene su camino y su destino fijados y es posible que tu abrazo haga girar levemente el timón de su destino hacia un camino menos pedregoso. Mira con amor a los que nadie quiere, habla con ellos de vuestras ilusiones e ideas, verás como si lo haces sinceramente son personas que te pueden aportar algo positivo pues todos somos lo mismo en el fondo.

Después de conectar con la tristeza, la frustración, la ira, la envidia y todos los pecados capitales o las emociones normales de cada ser humano y que no debemos rechazar pues ellas nos ayudan a sobrevivir, es el momento de relajarnos y pensar en lo bien que lo voy a pasar con los que quedan: padres, abuelos, hijos, amigos, tíos, primos, sobrinos, suegros, consuegros y todos lo que faltan. 

Recordar que si hacéis reír, cantar, bailar y disfrutar de este gran día a los invitados a vuestra mesa ya habréis cumplido el principio básico: Ayudar a los demás a ser felices.

En nuestro país se celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret e independientemente de las creencias religiosas, no me diréis que no fue un gran tipo. No me digáis que no os hubiese gustado sentaros en su mesa y hacerle reír y bailar, yo sería colega suyo fijo. 

Jesús al igual que Buddha, Lao Tzu, Mahoma, Krihsna y muchos más que conectaron con la esencia de la vida, nos enseñó o por lo menos intentó mostrarnos que el único camino verdadero que nos llevará a estar llenos de felicidad es el camino del AMOR, de la COMPASIÓN de ayudarnos los unos a los otros como a nosotros mismos, no escatimar nuestro tiempo para estar al lado de los que más lo necesitan.

Vivimos en un tiempo lleno de prisas, de la necesidad de comprar para aparentar, de pisar para avanzar, de avanzar para tener y de tener para poder ser pero posiblemente no sea ese el camino correcto pues nunca nos sentimos satisfechos y siempre queremos más, nuestros corazones padecen estrés, ansiedad, depresión y miles de enfermedades que no entendemos e intentamos curar con medicamentos que ni los médicos saben como funcionan. 

Relajaros, es más sencillo, es simplemente, confianza, lo que necesitamos, todo está bien, cada dia es una gran oportunidad para hacer cosas realmente excepcionales, los que no están entre nosotros lo saben y nos animan a ser realmente lo que somos: Amor y bálsamo de calma para toda la humanidad.

Hacer cosas y no habléis tanto, cuidar vuestro cuerpo y mirar con amor.

En QiGong estudiamos estas ideas a través de nuestra esencia, nuestro cuerpo y nuestra mente, y «cáspita» funciona.